Páginas

lunes, 18 de marzo de 2013

Nermal y su pestaña verde.

Nermal está contento con su nueva pestaña verde.


Pero le hemos tenido que volver a llevar al vet, porque los ruiditos que hacía al respirar, sibilancias que hacían que sonara parecido a un alien, sobre todo al ronronear, se habían vuelto muy fuertes.

Jorge no necesitó auscultarlo, se escuchaba perfectamente. Dijo que se había constipado y le puso un antibiótico y un broncodilatador. ¡Poesito!

Ahora sigue durmiendo, es muy tranquilo, se puede pasar toda la tarde contigo en el sofá, y eso para su edad es poco trasiego. De vez en cuando hace alguna trastada, como robar papeles de magdalenas de la basura para lamerlos, pero en general es muy bueno.



¡Y le encanta dormir con Frodo!

jueves, 14 de marzo de 2013

Operación del ojo de Nermal.

Después de una semana en casa, hemos observado que, a pesar de lavarle con suero todos los días las legañitas que aparecían en su ojito malo, se le había puesto muy rojo, y se estaba inflamando cada vez más. Así que el lunes llevamos a Nermal al veterinario.

Nermal, el sábado.

Jorge nos dijo que ese ojo estaba perdido ya para siempre, y que probablemente que extirpárselo, porque si no, podía reventarse y el problema sería más grave.
De todas maneras, iba a hacerle una operación diferente, por si acaso se podía curar la infección, aunque ya no lo pueda usar: le iba a dar un punto en el tercer párpado para mantenerlo cerrado. El tercer párpado, o membrana nigtitante, tiene mucho riego, con lo que los linfocitos y demás células implicadas en la eliminación de la infección tendrían mejor acceso.




Así que mañana llevaremos a Nermal a su operación.

martes, 5 de marzo de 2013

Adaptación a la nueva vida de Frodo y Nermal


Ayer por primera vez, Nermal ha entrado en casa, después de su cuarentena en la caseta de las herramientas. Ha sido y está siendo un proceso de adaptación, pero está yendo bastante bien. 

Al principio, Nermal estaba como loco, aunque se subía al regazo y hacía como que se acomodaba, pero no aguantaba más de 15 segundos quieto, continuamente amasando, maullando y moviéndose; se distraía con cualquier ruido y se ponía nervioso con cualquier sonido de plástico arrugándose (ya que le dábamos de comer sobre una bolsa de plástico para que no manchara la encimera, y relaciona los sonidos). También creo que al haber estado tanto tiempo ciego y con la nariz tapada responde mucho más a estímulos sonoros que a los demás. 

Después de toda la tarde, al final, cuando se hizo el silencio, se quedó dormido. Le hemos dado pienso de gatitos y lata mousse de gatitos, y un pienso especial para diarreas, porque después de tres tomas de malta, pasó del estreñimiento a diarrea pestosa. Hoy ya no tiene problemas con la caquita, y además está menos nervioso, ya no necesita que le acaricies todo el rato para saber que estás ahí, se queda dormidito y quieto enseguida y busca él solo el regazo. Se está acostumbrando rápidamente a los sonidos normales de una casa, aunque ya se había pasado un par de días en su jaulita en el lavadero, escuchándonos. Lo único que necesitaba era calorcito y cariño.

Pero sigue maullando cuando está explorando, incluso a veces mientras bebe agua. Que esa es otra, cuando vino no bebía, porque probablemente le dolía mucho la lengüita que era una pura llaga, así que la leche y el agua teníamos que dársela con jeringa (pero bebía con ganas de la jeringa). Ayer por la tarde, después de probar el pienso por primera vez, me sorprendió acercándose al cuenco normal de los gatos de agua y bebiendo. Hoy ha vuelto a hacerlo, así que ya no tenemos que enseñarle a lamer de un cuenco. Incluso ha empezado a jugar; lo normal, a estas edades, es juguetear con todo lo que se encuentren, pero Nermal aún no había dado muestras de juerga. Ahora que está más calmado, juega un poco si le pones un lápiz o alguna cuerdecita delante, aunque no mucho. Se dedica a seguirte por la casa maullando, y se calla cuando le contestas, así que supongo que es su manera de confirmar que estás ahí, aunque te ve bien con su ojo izquierdo. 


Por si parte, Frodo (o Frodeiro como le llama la Marimuy, o Frodoso, o Floro, o Florencio...) también está en proceso de ganarse su título de gato con todos los derechos. Tenemos que tenerlo vigilado, porque le encanta irse a las habitaciones, como si lo hubiera hecho de toda la vida, ¿quién le habrá dicho que eso son camas? Pero hasta que no esté completamente desparasitado (tiene lombrices intestinales, y ácaros en las orejas) y vacunado, y hasta que no demuestre que está bien educado (no subirse a las mesas, no robar basura, no orinar en sitios inapropiados...) no se ganará su título de gato de pleno derecho.


El resto de los gatos está bastante molesto, porque meter dos gatos nuevos en la manada, aunque haya sido con un par de semanas de diferencia, es un poco fuerte para ellos. La Tigri y el Pirri, los más mayores (13 y 9 años), hasta le han levantado pata a Nermal, y le soplan y gruñen cada vez que le ven. El Pelu se enfada mucho cuando le ve, o incluso sólo cuando huele algo donde ha estado Nermal, sopla y gruñe y no hay quien lo calme. Frodo, con lo perezoso que es, no se enfrenta a ninguno, aunque tiene tamaño de sobra para vencerles, pero la jerarquía gatuna es como es; y con Nermal, le soporta, se huelen y Nermal incluso ha conseguido echarse junto a él, pero como es tan inquieto, y no dejaba de pisarle la cabeza, le terminó soplando: eso sí, como con desgana, porque con lo vago que es...

viernes, 1 de marzo de 2013

Frodo, otro miembro más de la familia gatuna

Por si fuera poco, esta misma semana nos ha adoptado otro nuevo componente de la familia.



Apareció una noche, con mucha hambre y ganas de cariño. Es un gato adulto, atigrado y de muy buen ver, grandote y cariñoso. Su nariz es como de terciopelo, y los morritos son blancos, aunque el caramelo le domina en las patas y la panza.




En seguida encontró su sitio en el sofá, en el regazo o en cualquier cama. Hemos preguntado a los vecinos, pero nadie sabe nada de él, así que no va a quedarnos más remedio que quedárnoslo, ya que ha decidido adoptarnos. De momento, por las noches duerme en el porche, con el Pirri, pero durante el día se las arregla para colarse en casa con todo el morro y venirse al sofá con nosotros.

Mi padre lo ha bautizado como Frodo, aunque en mi opinión, le pega más Thomas O'malley, el gato arrabalero y caradura de Los Aristogatos.

jueves, 28 de febrero de 2013

Recién llegado de la inclusa

Era de noche. Hacía frío y aire, y amenazaba tormenta.

De repente, cerca de casa, los faros iluminaron lo que parecía un gatito en la mitad del camino, hecho un rosquito sobre el asfalto. Nos paramos junto a él, y al ver que no reaccionaba, me bajé para ver qué le pasaba. En cuanto me escuchó hablar se vino a mis pies y pude ver a la luz de los faros que estaba completamente cieguito.

Mi madre y yo nos miramos, sin saber qué hacer. Pensé en meterlo en la parcela de enfrente, pero había perros ladrando. Llamamos por si era de allí, pero nadie respondió. 

Así que lo metimos en la bolsa de la compra y nos lo llevamos a casa. Lo metimos en un transportín, le intentamos dar agua y pienso, pero no lo olía ni lo veía. 

Al día siguiente cayó una tromba de agua; estoy segura de que si no lo hubiéramos recogido, se habría ahogado. Preguntamos a los vecinos, pero nadie había echado en falta ningún gato. Así que nos lo llevamos al veterinario para que nos dijera si tenía alguna posibilidad de sobrevivir. Lola le limpió las legañas purulentas con suero fisiológico y descubrió que aún tenía un ojo. El hociquito y la lengua eran una llaga, y estaba bastante deshidratado. Estornudó un par de veces, y nos dijo que era una coriza (resfriado gatuno).

Tenía alrededor de cuatro meses, así que nos dijo que le diéramos lata mousse groumet y leche desnatada, y que le mantuviéramos en cuarentena para que no contagiara a los demás.  Nos explicó que había vuelto a nacer, porque probablemente se había "echado a morir" y por eso estaba en medio del camino. 

Así que desde hace una semana tenemos a este pequeñín en la caseta del gasoil y las herramientas, y lo sacamos tres veces al día para limpiarle los ojos, echarle colirio antibiótico y darle de comer y cariñitos.


Esta mañana ha salido por primera vez a darse un garbeo y no se separaba de nuestros pies. Se nota que lleva mucho tiempo ciego, porque aunque tiene un ojo bien, no juguetea con las hojas y no parece que vea bien la comida. Aún no tiene nombre, aunque mi madre le llama Expósito, por el apellido que le solían poner a los niños abandonados. ¿Sugerencias?

Actualización 28-2-2013: Ya tenemos nombre. Se llama Nermal, como el gato siamés de Garfield. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

La nueva vida de Electrón, el gato de Schrodinger

Los nuevos dueños de Electrón, el gato de Schrödinger, me han mandado una foto suya hace unos meses. Ya tiene dos años, y vive como un marajá con dos niñas que lo quieren muchísimo, y que le han puesto de nombre Sami.